Inicios y discapacidad
Tengo unos días en que he estado pensado como son los inicios para las pcd, al menos para mí, siempre me cuesta trabajo iniciar algo.
Cuando voy a hacer algo por primera vez, voy a conocer a alguien o voy a algún lugar nuevo siempre investigo mucho como son los espacios y aun sabiéndolo mi panza se vuelve un nudo enorme y no se desenreda hasta estar ahí y ver que en verdad es un lugar seguro, accesible y libre de estigmas.
Supongo que investigar es una manera de protegerme del capacitismo. Tal como lo es sentir la necesidad de avisarle a medio mundo que tengo pc para que cuando llegue estén un poco más preparados y sepan lo que supone, pero también (y creo que eso es la principal razón) decirlo es un gran medidor del capacitismo que tienen arraigado, dependiendo de su respuesta yo identifico si si será un espacio cómodo o no y si no lo es prefiero no ir y ahorrarme todo lo que me genera.
Y tal vez piensen que solo pasa con las citas románticas, pero pasa siempre con todos y en cada espacio: en las entrevistas para trabajos, en las escuelas, en las fiestas, cuando vas a comprar algo, en los restaurantes, en los conciertos, incluso en las citas médicas, siempre está el miedo de que te digan algo, de que te traten diferente o de que solo hagan como que no existes.
Es algo muy extraño porque, aunque hayas vivido 26 años con eso y ya sepas un poco como manejarlo y que los comentarios y los tratos vienen de una buena intención y/o de la supuesta ignorancia, el nudo se sigue formando.
Y creo que se forma por el gran muro de prejuicios e ideas sobre la discapacidad que hay a nuestro alrededor y aunque ya esté de cierta manera y en ciertos lugares derribado para nosotras aún es demasiado grande y fuerte para la mayoría de las personas. Y no sé, tal vez existe el miedo de que se vuelva a formar para nosotras, como si cada creencia, comentario o actitud desde el discurso dominante de la discapacidad fuera un ladrillo que te va encerrando más y más y te encierra tanto que vuelve débil todo lo que has conocido y construido que te permite derribarlo.
Por eso es importante dejar de construir el muro, dejar de consumir discursos que lo hacen más fuerte, dejar de poner ladrillos así sean super chiquitos, porque los ladrillos que lo forman son casi invisibles hasta que te acercas y se hacen enormes. Y, al contrario, investigar, conocer voces que dignifiquen la diversidad funcional, compartirlas, comenzar a hablar de estas nuevas narrativas, preguntar a las pcd todo lo que tenga que ver con nosotras, para así construir más herramientas que hagan mucho más fácil derribarlo. Porque no lo podemos derribar solas, porque es muy cansado, porque entre más personas lo quebremos menos existirá.
El muro forma nudos y aunque estén en mi cuerpo es trabajo de todxs desenredarlos.
.
Comentarios
Publicar un comentario